21 Iyar 5779 / domingo, 26 de mayo de 2019 | Parashá Semanal: Bamidbar
 
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¡Así el Creador quiere!    

¡Así el Creador quiere!



Cuando una persona que no vive según la fe tiene dolor de pies, culpa a sus zapatos, cuando pierde dinero, se culpa a sí mismo por haber hecho una tontería, y cuando...

 



Cuando una persona que no vive según la fe tiene dolor de pies, culpa a sus zapatos, cuando pierde dinero, se culpa a sí mismo por haber hecho una tontería, cuando no logra progresar en su trabajo, acusa al jefe... 

 
Habiendo aprendido en los artículos anteriores los fundamentos de la fe, estamos ahora preparados para aprender sobre sus diferentes niveles.
 
La fe se divide en tres niveles principales que denominamos las “Tres Reglas de la Fe”:
  • 1)  El nivel básico de la fe – “Así el Creador quiere”: La firme creencia que todo lo que al hombre le sucede proviene del Creador con una perfecta Supervisión Individual, inclusive en el más pequeño y aparentemente insignificante acontecimiento.
  •  2)  El nivel intermedio de la fe – “Todo es para bien”: La firme creencia que la Supervisión del Creador es siempre y sólo dirigida hacia el bien, y de por sí, todo lo que le sucede al hombre y todo lo que le sucederá – “Todo es para bien”.
  • 3)  El nivel superior de la fe – “¿Qué quiere el Creador de mí?”: La firme creencia que hay un objetivo específico en cada cosa que el Creador hace, y por lo tanto, el hombre debe buscar cómo conocer y conectarse a Di-s Todopoderoso en todo lo que le sucede.
Estos tres niveles son realmente una sola cosa ya que la fe es una totalidad. Simplemente, la fe es la convicción que “No hay más nada fuera de Él” (Deuteronomio 4:35), y todo lo que sucede en el universo está bajo Su Supervisión Individual. Debido a que la razón principal del Creador al crear el universo es otorgar Su Bondad a todas Sus criaturas, todo lo que Él hace es para bien. El Creador no hace nada arbitrariamente, cada una de Sus obras tiene una específica razón fundamental y un objetivo: enseñar a las criaturas a conocerlo y conectarse a Él.
 
Este capítulo hablará de cada nivel en particular, y nos ayudará a aplicar sus principios a nuestra vida diaria.
 
El Nivel Básico de la Fe – “Así el Creador quiere”
 
El primer y básico nivel de la fe es la firme creencia de que el Creador es el único Gobernante en el universo. Todo lo que sucede en el mundo – todo proviene de Él, bajo Su Supervisión total y exacta. Él es el “Amo de todas las obras”, lo que significa que gobierna sobre todas las acciones en el mundo, y como está escrito en el primero de “Los Trece Principios de la Fe” recopilados por Maimónides, el gran teólogo y médico de la Edad Media: “Yo creo con fe completa que el Creador, bendito sea Su Nombre, es el Creador y Líder de todas las criaturas, y Él sólo hizo, hace y hará todas las acciones”. En otras palabras, todo lo que está hecho en el mundo, desde la cosa más pequeña hasta la más grande, todo está hecho por el Creador.
 
Por lo tanto es necesario que creamos que todo lo que nos ocurre, sea espiritual o sea material, ya venga de: a) la naturaleza, b) otros hombres, o c) nosotros mismos – que en estas tres posibilidades se incluyen todos los acontecimientos del mundo – todo proviene de la Voluntad Divina, o en otras palabras “Así el Creador quiere”.
 
Anteponer la fe al razonamiento
 
La siguiente regla básica nos permite comenzar a aplicar la fe a nuestra vida diaria: cada vez que nos ocurre algo contrario a nuestra voluntad, debemos anteponer la fe al razonamiento y saber que “Así el Creador quiere”. Esta es una gran regla – la fe tiene que estar siempre en el principio del pensamiento. Como está escrito (Salmos 111:10): “El principio de la sabiduría – es el temor al Eterno”. Antes de que el cerebro y el intelecto comiencen a culpar de nuestros problemas a todo tipo de fenómenos y fuerzas “naturales”, y llegar a conclusiones que nos llevan a acusar a fulano o a mengano, o a nuestra esposa, marido, suegra, o a nosotros mismos, estamos obligados a anteponer la creencia que “Así el Creador quiere”, porque en caso contrario no habría ocurrido. Todo está bajo Su Supervisión y todas las causas de nuestro pesar son solamente una vara en Su mano.
 
Solamente después que creamos con fe completa que "No hay más nada fuera de Él" y no acusemos a nadie de nuestro pesar, no a fulano que nos entristeció, ni a mengano que nos produjo pesar, y no atribuyamos a ningún factor salvo al Creador Mismo – que Él es el que nos trae la dificultad o el pesar para nuestro propio bien – solamente entonces nos será permitido usar la razón. Y solamente para que podamos entender lo que el Creador quiere de nosotros y qué debemos corregir en nuestras acciones para acercarnos a Él.
 
Por ejemplo cuando una persona que no vive según la fe tiene dolor de pies, culpa a sus zapatos que no son de buena calidad. En otras palabras, lo atribuye a una causa natural. Cuando pierde dinero, se culpa a sí mismo por haber hecho una tontería. Cuando no logra progresar en su trabajo, acusa al jefe... Esto quiere decir que usa la razón antes de la fe. Aunque es muy probable que los zapatos no eran de buena calidad, que se comportó tontamente, y que el jefe verdaderamente no es justo, estas son solamente las causas visibles, y sobre todas ellas está el Creador, Él es el que supervisó y las causó para estimularlo a corregir algo mucho más profundo que el mismo error u obstáculo visible.
 
Cuando se antepone la fe a la razón y se cree que el Creador quiso que nos doliera, que perdiéramos el dinero, que nuestro jefe no nos ascienda, y junto a la creencia que “Todo es para bien”, todo recibe una nueva y correcta perspectiva. Solamente después se puede usar el razonamiento para entender lo que el Creador quiso de nosotros.
 
Insinuaciones
 
A continuación traeremos, con la ayuda del Creador, algunos fundamentos para cómo interpretar las insinuaciones de cada cosa. Mientras tanto, para la comprensión de esta sección, veremos brevemente ejemplos de los casos mencionados.
 
Dolor de pies: La fe es llamada “pie”, porque sobre ella reposa la Ley Divina. Los pies aluden a la arrogancia, como está escrito (Salmos 36:12): “No me pisotee el pie de la arrogancia”. También el dinero es llamado “pie”, como está escrito (Deuteronomio 11:6): “… y toda la substancia a sus pies”, es decir que el dinero erige al hombre sobre sus pies para sustentarlo. La maledicencia también es llamada “pie”, como está escrito (Salmos 15:3): “No tiene injurias sobre su lengua”, la raíz de la palabra injuria en hebreo, la lengua original del Pentateuco, es “pie”. La mujer también es llamada “pie” pues sobre ella se erige la prosperidad de su esposo y de la casa entera, y como está escrito (Samuel I, 2:9): “Los pies de sus piadosos, Él cuidará” – ésta es la mujer.
 
Por eso, quien tiene dolor de pies debe investigarse a sí mismo. Es probable que se deba a que transgrede alguno de los casos mencionados. Es muy probable que ofende a su esposa, o que su fe es débil, o que es muy arrogante, o que calumnia frecuentemente, o que no es justo con el uso del dinero, o que hurta, o que no cumple el Precepto del “diezmo”, es decir donar la décima parte de sus ganancias y cosechas, etc. Y por lo que encuentre en sí mismo, deberá arrepentirse y retornar al buen proceder.
 
Pérdidas monetarias: Puede también insinuar sobre hurto, o que no dona el “diezmo”, o que debe dinero de una encarnación anterior, etc.
 
Demora en promoción laboral: Todos los empleos y nombramientos que existen, incluso las más simples nominaciones, todos están decididos desde lo Alto en el primer día del nuevo año, y como enseñaron los Sabios “hasta el encargado de turno del riego de los campos está designado desde el Cielo...”. Por lo tanto, si el hombre no es elegido para un determinado empleo, es porque desde el Cielo no fue designado para el mismo. Y esa es su prueba, que crea que todo está bajo la Supervisión Divina; el jefe no determina nada, no le odiará y no se enojará con él, sino que seguirá apreciándolo como antes y deberá esforzarse por rezar y pedir al Creador que le confiera el empleo. Debe orar: “Amo del Universo, si esto es bueno para mí, que reciba ahora este cargo, dámelo y haz por favor que tenga éxito, pues todo está en Tus manos. Y si no es Tu voluntad que lo reciba, ayúdame a quedarme en mi puesto, prosperar y estar contento con lo que tengo”.
 
¿Quién sostiene la vara?
 
La regla es la siguiente: la Supervisión Divina está detrás de todas las causas. ¿A qué se parece esto? A un amo que sostiene la vara y bate con ella a su esclavo. Está claro que el esclavo ve que el amo le pega, pero no se le ocurre acusar a la vara, o enfadarse con la vara o intentar reconciliarse con la vara…
 
Así es realmente en cada suceso que apesadumbra al hombre, las causas y los factores visibles son varas, y Quien las sostiene es el Creador. Cada esfuerzo dirigido a la causa visible es ridículo, es similar a un hombre hablando con la vara. El que sufre una aflicción o le sucede algo que no es de su gusto o no está de acuerdo, tiene que recordar: Estoy pasando ahora una prueba de fe. Debe dejar de lado el razonamiento que lo aparta de la creencia que todo es la Voluntad del Creador; el razonamiento que le da todo tipo de explicaciones contrarias a la fe, que lo dirige solamente al pesar, al enfado y a la tristeza; el razonamiento que lo lleva a la desesperación porque ve su fracaso y comienza a culparse a sí mismo; el razonamiento que le lleva a la venganza acusando a los demás. Él debe apartar todos esos razonamientos y fortalecerse únicamente en la fe que “¡No hay más nada fuera de Él!”. ¡Todo es la Voluntad del Creador! ¡Todo es para bien! Su esfuerzo principal debe ser la oración – dirigirse al Creador del Universo y conversar con Él sobre todas las cosas.
 
 
Continuará…
 

(Extraído del libro "En el Jardín de la Fe" por Rabi Shalom Arush, Director de las Instituciones "Jut Shel Jésed" – "Hilo de Bondad")





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  1 Comentarios del visitante:    Ver todos los comentarios  
  1.
  Di-s te pido Emuna y no llega
Manuel23/04/2019 23:25:12
     
 

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