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No Existe el Mal    

No Existe el Mal



Uri siempre estaba endeudado, y su matrimonio oscilaba entre una catástrofe nacional y un terremoto de nivel 7 en la escala Richter…

 



Uri siempre estaba endeudado, y su matrimonio oscilaba entre una catástrofe nacional y un terremoto de nivel 7 en la escala Richter…
 

No Existe el Mal

La capacidad de pensar en positivo es la clave para mejorar nuestro bienestar, tanto físico como emocional. En los últimos meses, he estado hablando casi exclusivamente acerca del agradecimiento a HaShem, el Creador del Universo. La razón es que no hay nada en el mundo entero que logre mitigar los Juicios severos como el agradecimiento a HaShem. Y como podemos apreciar si tan sólo miramos a nuestro alrededor, hay muchos juicios severos en el mundo que necesitan ser mitigados. Y viceversa: no hay nada en el mundo que invoque juicios severos como la ingratitud. Por eso es que cuando la persona llora y se queja todo el tiempo hace que su vida sea aún más difícil.

A pesar de que la ley judía requiere que la persona Le dé las gracias al Creador por el aparente mal -al igual que Le damos gracias por el bien (ver Shulján Aruj, Oraj Jaim 222:3)-, es mucho más fácil agradecerle a HaShem cuando nos damos cuenta de que si miramos el mundo con los ojos de Emuná, la pura y auténtica fe en el Creador del Universo, ¡en realidad no hay mal en el mundo!
 

La historia de Uri

Permítanme contarles acerca de un joven a quien llamaremos “Uri,” que comenzó a asistir a clases en nuestra Yeshivá el año pasado. Este individuo estaba viviendo una vida que podemos describir en tres breves palabras– un desastre total. Él ya había estado en la cárcel varias veces por toda clase de delitos; trabajó desde lavando autos hasta empacando mercadería en supermercados; siempre estaba endeudado, y su matrimonio oscilaba entre un desastre nacional y un terremoto de nivel 7 en la escala Richter.

Bueno, él tenía un coche viejo y destartalado y un día iba manejando por la vieja carretera entre Tel Aviv y Bet Shemesh, y entonces se le rompió el auto en medio del camino justo debajo de la tumba de Dan ben Yaakov. La Divina Supervisión de HaShem es increíble, por supuesto, porque justamente allí en la tumba de Dan ben Yaacov, tenemos una sucursal de nuestra Yeshivá “Jut shel Jesed – Hilo de Bondad” para los Baalei Teshuvá, los recién llegados a la Torá y a la observancia judía.

Mientras tanto, un par de jóvenes de nuestra Yeshivá vieron a Uri en su auto descompuesto. Lo ayudaron a empujar el auto, subiendo la colina hasta llegar a la Yeshivá. Uno de nuestros estudiantes que “coincidentemente” era un mecánico experto se puso a arreglar el auto. Los otros chicos invitaron a Uri a almorzar y le dieron algunos de mis CDs de Emuná, la pura y auténtica fe en el Creador del Universo. Le demostraron que incluso algo aparentemente malo -como un auto dañado- fue lo que lo hizo conocer algo fantástico: la Yeshivá y las enseñanzas de Emuná.

Apenas dos meses después, Uri se había transformado en un hombre nuevo. Leyó el libro “En el Jardín de la Fe”, “En el Jardín de la Paz” y los demás libros. Este mismo hombre que antes siempre gritaba, maldecía, y andaba como un león dando vueltas furioso por su casa, se convirtió en una persona amable y considerada. Su esposa estaba segura de que HaShem le había enviado un esposo nuevo.

Uri consiguió un buen trabajo como vendedor, y en la actualidad se gana la vida en forma decente y respetable. Hoy en día, Uri escucha los CDs todo el día mientras viaja por la ciudad en el camión de la empresa y estudia Torá una hora diaria todas las tardes. Pero lo más importante de todo es que ahora Uri Le habla a HaShem durante una hora al día, dándole las gracias por todas Sus bendiciones. No pasa un día en que Uri no Le agradezca a HaShem por el hecho de su auto se rompió frente a la tumba de Dan ben Yaacov. Se da cuenta de que no hay mal en el mundo.

Pero la historia no queda ahí. Justo antes de este último Pesaj, el padre de Uri –profesor universitario cuya edad ronda los cincuenta– sufrió un derrame cerebral. De inmediato fue admitido en el hospital, pero por alguna razón, el hospital estaba repleto más allá de su capacidad con un número récord de pacientes. Las enfermeras le dijeron que si quería ayudar a su padre, iba a tener quqe hacer planes de quedarse en el hospital la noche del Seder...

Uri pensó: “¿Cómo puedo dejar a mi familia en la noche del Seder?”. Por lo tanto, decidió traer a su esposa y sus dos hijos para celebrar todos juntos en el hospital. Sabían que siempre hay una serie de organizaciones que ayudan a servir comidas de Shabát y fiestas a los pacientes hospitalizados y sus familias. Este año estaban haciendo un enorme Seder en comedor principal del hospital, y Uri tenía planes de hacer el Seder allí con su familia.

Cuando llegaron Uri y su familia, el comedor ya estaba repleto de otros pacientes y sus familias. No quedaba ni un solo lugar disponible, y mucho menos lugar para una familia de cuatro. Uri no perdió su compostura. La afectuosa voz de los CDs de Emuná hizo eco en sus oídos:

“Agradece al Creador por tus dificultades en la vida. Agradece al Creador por todo lo que te parezca malo. Todo es para bien porque no hay mal en el mundo.”

Uri comenzó a canta nuestra canciónr: “¡Muchas muchas Gracias, HaShem bendito Sea,” que todos aquí en Israel ya están cantando. Le dio gracias al Creador porque no había lugar para sentarse. “HaShem, si Tú quieres que yo celebre la noche del Seder de pie, entonces yo no tengo ningún problema.” Si Uri hubiese usado su intelecto lógico, se habría puesto loco de los nervios y de la rabia – “¿Qué será de nosotros? ¿Cómo voy a celebrar el Seder? ¿Cómo voy a beber cuatro vasos de vino y comer Matzá si ni siquiera hay lugar para sentarse? ¿Qué va a pasar con mi familia? En Pesaj tenemos la obligación absoluta de cumplir con muchos Preceptos y HaShem no me está dejando. HaShem, ¿por qué nos atormentas en la noche de Pesaj...?”.

Pero no. Uri no reaccionó como lo hacía antes, llorando y quejándose. Todo lo contrario: buscó más razones para ver que lo que le pasa en este momento es lo mejor que le podría haber pasado. De repente, sintió una sensación cálida en su corazón. HaShem estaba iluminando el alma de Uri en virtud de su agradecimiento a pesar de su situación extrema de tensión. Le dijo a su esposa, “Querida, si no hay lugar para sentarnos, entonces probablemente HaShem tiene algo que hagamos de pie. En lugar de preocuparnos por nuestro propio Seder, ayudemos a que todos los enfermos tengan el suyo. Podemos servir la comida y ayudarlos a comer. Con todas las personas que hay en el hospital, sin duda no hay suficientes mozos y enfermeras.”

Uri, su esposa, y sus hijos de seis y ocho años de edad se movilizaron y comenzaron a correr de una mesa a la otra, ayudando a las personas. Justo antes de la comida principal, uno de los rabinos oficiantes condujo a Uri y su familia a cuatro sillas que milagrosamente estaban vacías en la parte delantera del comedor. Los hemos tratado como la realeza. Uri me dijo que fue el mejor Seder que tuvo en toda su vida y que no puede imaginarse algo mejor. Le dije que no podría haber sido mejor, ya que él y toda su familia pasaron por una prueba muy difícil de fe, y con gran éxito. Uno sólo recibe tremenda recompensa espiritual cuando primero pasó con éxito la prueba de fuego.

Hoy Uri no busca dificultades, pero sin duda sabe apreciarlas cuando le llegan. La única manera de sobrellevarlas con éxito es recordando que no existe el mal en el mundo – El Creador hace todo para bien y para nuestro beneficio eterno.





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  2 Comentarios del visitante:    Ver todos los comentarios  
  1.
  Gracias HASHEM por todo
Ad Madrigal Levy24/12/2012 17:07:00
     
 
  2.
  no hay mal en el mundo
marilena molinaro24/12/2012 2:58:21
     
 

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