19 Tamuz 5779 / lunes, 22 de julio de 2019 | Parashá Semanal: Matot
 
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El interés del hermano religioso creció muchísimo. Un nuevo mundo se reveló frente a él, un mundo que estuvo frente a sus ojos todo el tiempo y simplemente no lo vio…

 



El interés del hermano religioso creció muchísimo. Un nuevo mundo se reveló frente a él, un mundo que estuvo frente a sus ojos todo el tiempo y simplemente no lo vio…

 
Todo es bueno
 
Cuando el hombre se fortalece en la creencia que “Todo es para bien”, en realidad todo le irá bien. Tal como ha dicho un gran Justo: “Porque en verdad, si todos hubieran obedecido a los Justos que enseñan a creer siempre que todo lo que el Creador hace es para bien, y que se debe alabarle y agradecerle en cada situación sea como sea, ciertamente que se desvanecerían todas las angustias y todos los exilios, y entonces la completa Redención ya habría llegado al mundo”.

Incluso el hombre que todavía no logró cumplir la Ley Divina y sus Preceptos, y según ella tendría que sufrir aflicciones, si cree que “Todo es para bien” y agradece al Creador por todo, es suficiente para que se le anulen la mayoría de los castigos y de los sufrimientos. Esto es debido a que en su simple fe él cumple el objetivo de la Creación, y así mitiga una gran parte de la Ira Divina. Porque la esencia de la Ira Divina que hay en el mundo, y por la que llegan todos los castigos y sufrimientos, es por la fe deficiente que es el aspecto de la idolatría. Cuando desaparece este tipo de idolatría del mundo, entonces también desaparece la Ira Divina.

Con mayor razón, el hombre que se esfuerza para cumplir con los Preceptos Divinos, aunque todavía fracasa al tratar de hacerlo, si sólo mantiene esta virtud de aceptar todo con amor, ciertamente que tendrá una vida muy dulce.
 
El maestro, autor de este libro, se encontró con un caso que demuestra esto en forma extraordinaria. Al terminar una de sus lecciones, se le aproximó un hombre que parecía estar lejos de observar los Preceptos. Le contó al maestro que llegó a su lección después de escuchar un CD suyo sobre el agradecimiento y la fe que “Todo es para bien”. Le contó que ya un tiempo antes de recibir ese CD empezó a vivir de esa forma, a agradecerle al Creador por cada cosa y observó cómo siempre todo le salía bien, por eso, cuando escuchó el CD que habla de ese tema, quiso encontrar al maestro y atestiguar sobre la veracidad de las cosas.

“¿Cómo llegaste a esta creencia?”, le preguntó el maestro. Contó el hombre que un día leyó en la Biblia el libro de Job. Llegó a la parte donde la esposa de Job trata de persuadirlo a no creer en el Creador que le trae tantos sufrimientos, y la respuesta de Job fue (Job 2:10): “Tú hablas como una de las impías. ¿Hemos de recibir acaso el bien de Di-s y no hemos de recibir el mal?”. Estas palabras le penetraron en el corazón, y lo estimuló a entender que esta es ciertamente la verdad absoluta; el hombre tiene que recibir el mal con amor. Él adoptó que desde ese momento agradecería todo y aceptaría todo con alegría, sea lo que sea. ¡Y he aquí, que maravilla! ¡Su vida cambio totalmente para bien! Desde que comenzó a hablar cada día con el Creador y agradecerle, consultarle y pedirle todo lo necesario en su propia lengua, ve todo el tiempo milagros y prodigios – ve cómo el Creador lo supervisa y le convierte todo para bien, tiene éxito en todos sus asuntos y ocupaciones. En resumen, él vive una feliz vida de fe.

¡¿Cómo no estar alegre?!

Este hombre vino a la lección con su hermano – un hombre muy religioso y observante. Este se acercó también al maestro, y contrariamente a su hermano “alejado” de la Ley Divina, quien contó que está alegre y que le va bien en la vida, comenzó a quejarse que la suya está llena de sufrimientos y preocupaciones, y no tiene éxito. Él contó que sobrelleva todo solamente gracias a su hermano que lo apoya, lo alienta, y que le recuerda que “Todo es para bien”. Quería preguntarle sobre una queja que tiene sobre la conducta del Creador: “Estimado maestro, yo no lo entiendo... ¿Esta es la Ley Divina y su recompensa? ¿Por qué yo – que cumplo los Preceptos Divinos – tengo una vida amarga, sin felicidad ni éxito; y mi hermano que no cumple casi nada, está alegre y tiene buena vida?”.
 
Le contestó el maestro: “Hay una regla espiritual que dice:‘No hay tribulaciones sin transgresiones’. Aparentemente, hay sobre ti Juicios estrictos y debes arrepentirte y retornar al Creador”.
 
“¡¿De que tengo que arrepentirme?!”, preguntó el hermano. “Yo observo las festividades, practico la caridad, estudio la Ley Divina y mando a mis hijos para que la estudien, vivo la vida con modestia y observo todos los Preceptos, tanto los fáciles como los difíciles. ¿Qué hago que no está bien? Yo entiendo que no hay sobre la Tierra un hombre que haga siempre el bien y nunca peque pero, ¿por qué semejantes aflicciones? ¿Debido a qué y por qué?”.
 
Le contestó el maestro: “La razón por la cual el Juicio Divino se ejerce contra ti es completamente distinta de lo que crees. Tú piensas, que el Juicio llega al hombre sólo cuando traspasa un Precepto o una Ley. Pero tú no sabes que el hombre es demandado esencialmente porque no da las gracias; porque no acepta la Supervisión del Creador con amor y con fe; porque está triste y nunca está satisfecho. Todas estas reclamaciones son de mucho peso en el Cielo, pues la fe es la satisfacción del Creador. Él no tiene satisfacción de los Preceptos cumplidos por el hombre si no lo llevan a vivir con fe y aceptar todo lo que le sucede con alegría.
 
Y tú mismo trajiste la evidencia cuando dijiste que tu hermano transgrede muchos Preceptos y a pesar de todo su vida es muy linda y alegre. Debes saber que esto es sólo debido a que él cree en el Creador y Le agradece todo, y por eso no hay Juicios estrictos sobre él y no le llegan sufrimientos. Pero tú, tienes una vida difícil porque realmente no crees en Él, no Le agradeces todas las cosas, y por eso te llegan castigos.
 
¡Debes entender muy bien! La mayoría de los sufrimientos son debidos generalmente a que no se agradece por todo. Pero tu hermano, que si lo hace, está más cerca de la finalidad que tú, y el Creador siente mucho más placer de él tal cómo es, sólo debido a que cree en Él”.
 
“¿¡Qué?!”, se sublevó el hermano religioso. “¿¡Él está más cerca de la finalidad que yo?! ¿Qué hace él? ¡No cumple casi nada!”.
 
Le dijo el maestro: “Ven y te mostraré lo que escribe uno de los grandes Sabios, que demuestra que tu hermano cumple muchas cosas”. Abrió un libro y empezó a leer un comentario sobre “Éxodo”, el segundo libro del Pentateuco: “... y el objetivo de todos los Preceptos, es que creamos en nuestro Di-s, y que Le agradezcamos a Él que nos creó. Y esta es la intención de la Creación y no hay otra razón. No tiene el Creador otra voluntad salvo que el hombre sepa esto, y que Le agradezca”. La explicación es que el reconocimiento en el Creador, la creencia en Su Liderazgo y el agradecimiento que llega después, esa es la finalidad de la creación del universo, y si no fuera por eso, no tendría el Creador ninguna voluntad en Sus criaturas...
 
Nueva claridad
 
El hermano religioso estaba asombrado, se le aclaró que estaba mucho más lejos de su meta que su hermano a quien siempre menospreció. Le golpeó el conocimiento que no tiene ninguna ventaja sobre él al cumplir los Preceptos, si no lo llevan a la fe que todo proviene del Creador, y que “Todo es para bien”.
 
El maestro continuó: “Ahora entiendes que tu hermano, que siempre te pareció estar lejos del cumplimiento de la Ley Divina, está en verdad más cerca de su cumplimiento que tú. Porque él cree que “Todo es para bien”, acepta todo lo que el Creador le hace con amor, conversa con Él sobre cada cosa y le da las gracias por todo, que como vimos, esa es Su Voluntad en la creación del mundo. Mientras que tu eres en efecto "religioso", pero no vives la fe y la Supervisión Divina. Cada vez que algo no se realiza según tu voluntad, no estás contento. Te quejas y te culpas. Excepto decir "Bendito sea Su Nombre" por costumbre, nunca estás verdaderamente satisfecho con lo que te pasa. No conversas con el Creador, no Le participas en todo lo que te sucede y por supuesto que no Le agradeces. Por eso, no cumples la finalidad de la Creación con la observación de los Preceptos, y esto despierta el estricto Juicio sobre ti, más que cualquier otra transgresión".
 
El interés del hermano religioso creció muchísimo. Un nuevo mundo se reveló frente a él, un mundo que estuvo frente a sus ojos todo el tiempo y simplemente no lo vio. Preguntó al maestro: “Pero cumplir los Preceptos es parte de la Voluntad Divina. Yo entiendo que cuando mi hermano conversa con el Creador y Le agradece, hace algo muy importante, ¿pero qué con todos los Preceptos? ¿Cómo se puede ignorar que no cumple con la Voluntad del Creador en todo lo que ha ordenado?”.
 
Le dijo el maestro: “El Creador tiene mucha paciencia, en vista que tu hermano se acercó al más profundo y verdadero punto de la fe, que es la finalidad de toda la Ley Divina y los Preceptos, ciertamente llegará también a su cumplimiento, por esto al Creador le vale la pena esperar. El Creador no viene con quejas a Sus criaturas, y no espera de un hombre alejado de Él que se transforme en “Moisés”, el gran Justo, en un solo día. Todavía verás que se acercará como es debido a la práctica de los Preceptos con mucha alegría y amor. En vista que conversa con el Creador y lo hace partícipe de lo que sucede en su vida, todo desde el punto de vista que “Todo es para bien” y no por miedo o cálculos sobre el Mundo Venidero, de por sí llegará a cumplir la Ley Divina completamente, se arrepentirá y retornará al Creador desde el amor.
 
Pero tú, que ya cumples los Preceptos, podrías fácilmente conectarte con la fe, porque esta es la meta de toda la Ley Divina y sus Preceptos. Mientras tanto, hay sobre ti una gran exigencia – ¿Por qué no te diriges en la práctica de los Preceptos hacia la fe? ¿Por qué no conversas con el Creador sobre cada cosa? Te pareces a un hombre que recibió un automóvil de su lugar de trabajo para viajar a un determinado destino, y no llego a él. Tú recibiste la Ley Divina con la cual podrías llegar al objetivo – que es la fe – y no llegaste. Tu hermano se parece al hombre que ha llegado a su destino sin un vehículo, porque llegó directamente a la fe. Cuando también él reciba el automóvil – la Ley Divina y los Preceptos – logrará que su fe sólo vaya hacia adelante y crezca.
 
Por lo tanto, el Creador te mandó los sufrimientos para estimularte al ver el error en el que vives. Si desde ahora empiezas a trabajar sobre la creencia que “Todo es para bien”, agradecerás al Creador cada día sobre todo, conversarás con Él y Le participarás en todo lo que te sucede, entonces con certeza verás cómo se mitigarán completamente todos los Juicios que hay sobre ti, y vivirás una vida llena de alegría”.
 
Este hecho real debe estimular a cada uno de nosotros a cambiar toda concepción de vida, y entender que lo esencial es la fe. No se puede medir a ningún hombre para saber su verdadero valor, porque es imposible saber su nivel de fe.
 
Por supuesto que no satisface solamente tener simple fe sin el cumplimiento de la Ley Divina. Porque la fe tiene niveles sin fin; y hay comprensiones de la fe, que sin cumplir la Ley Divina y los Preceptos no se puede llegar a ellas. El mismo Creador que ordenó creer en Él, ordenó también cumplir los Preceptos. El mensaje principal de este hecho es que el hombre observante debe poner todo el énfasis en su trabajo sobre la fe, y que su intención en cada Precepto y estudio de la Ley Divina sea llegar, por medio de ellos, a la fe completa. Si no hace esto, resulta que el hombre no utiliza las herramientas que le dio el Creador con Su Misericordia para la meta adecuada, sino para otra.
 
 
Continuará…
 

(Extraído del libro "En el Jardín de la Fe" por Rabi Shalom Arush, Director de las Instituciones "Jut Shel Jésed" – "Hilo de Bondad")





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  1.
  testimonio
Alejandra B26/02/2019 1:02:31
     
 

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