14 Iyar 5779 / domingo, 19 de mayo de 2019 | Parashá Semanal: Bejukotáy
 
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¿Qué Quiere el Creador de Mí?    

¿Qué Quiere el Creador de Mí?



El Creador le dice a cada una de sus criaturas: "¡Mi querido hijo! Por ahora, a pesar que tienes mucho para corregir, Me glorifico contigo, estoy contento contigo"…

 



El Creador le dice a cada una de sus criaturas: “¡Mi querido hijo! Por ahora, a pesar que tienes mucho para corregir, Me glorifico contigo, estoy contento contigo, y sólo deseo beneficiarte más y más

 
El Nivel Superior de la Fe – “¿Qué quiere el Creador de mí?”
 
El tercer nivel es la firme creencia que en todo lo que le sucede al hombre hay un mensaje que pertenece a su finalidad – a su conexión con el Creador.
 
Por supuesto, que cada cosa que el Creador hace tiene un objetivo, y este es el motivo por el cual el hombre creyente debe buscar qué es lo que el Creador quiere de él. Esto es obligatorio incluso según el sentido común, el Creador no le trae al hombre tal y tales acontecimientos sin alguna especifica razón, sino para enseñarle algo o para estimularlo a corregir una cosa determinada, o arrepentirse de un pecado o una falta, o fortalecerse en el cumplimiento de un Precepto, o para despertarlo pues está espiritualmente dormido o, por el contrario, porque se conduce con una grandeza que no es adecuada a su verdadero nivel espiritual y debe ser limitado, etc. Cada uno debe esforzarse según su nivel para entender cuál es el mensaje del Creador y corregir lo que haga falta.
 
El mensaje general que conecta entre todas las cosas que nos ocurren en la vida es la fe, debido a que la esencia de la Voluntad del Creador es aproximar al hombre a ella. Por lo tanto, en todo lo que nos pasa, el Creador nos dirige a estudiar la fe, y debemos buscar y contemplar la Inteligencia Divina que existe en cada cosa, con el objeto que ella nos ilumine para acercarnos a Él.
 
Muy profundo y muy amplio es el tema de la búsqueda del mensaje del Creador. Todo este libro se ocupa de esta búsqueda. Pero el primer fundamento que debe el hombre poner en su corazón para lograr este nivel que es la perfección de la fe, es el fundamento siguiente: “No hay tribulaciones sin transgresiones”.
 
¿Por qué tengo sufrimientos?
 
El hombre que tiene todo tipo de tribulaciones debe antes que nada examinarse a sí mismo, si está satisfecho consigo mismo y si está satisfecho con lo suyo. Porque cada hombre está obligado a ver el bien que posee, su belleza, sus puntos buenos, los Preceptos que cumple, sus buenas cualidades, su misericordia, su buena voluntad, que está lleno de buenos deseos y que en verdad no quiere hacer nada mal, sino cumplir con la Voluntad del Creador. Él debe simplemente amarse a sí mismo, estar contento consigo mismo, mirarse afirmativamente y juzgarse en forma completamente positiva.
 
¡El hombre que no ve su propia belleza no podrá creer en el Creador!
 
El Creador le dice a cada una de sus criaturas: “¡Mi querido hijo! Por ahora, a pesar que tienes mucho para corregir, estoy satisfecho contigo así como eres; Yo me glorifico contigo, estoy contento contigo y sólo deseo beneficiarte más y más.
 
Yo te amo, ¿por qué entonces no te amas a ti mismo?
 
Yo estoy contento contigo, ¿por qué entonces no estás contento contigo mismo?
 
Yo  me  glorifico  en  ti,  ¿por  qué  entonces  no  ves  tu propia gloria?
 
Yo te espero pacientemente y no te persigo, ¿por qué entonces te persigues a ti mismo? ¿Por qué no tienes la creencia que Yo te amo?
 
Ciertamente crees que Yo soy todopoderoso y que te puedo ayudar fácilmente en todo lo que necesitas. ¿Por qué entonces estás desesperado? ¿Piensas que es demasiado difícil para Mí salvarte en la situación en que te encuentras? Yo deseo que estés alegre por todo lo que te he ayudado hasta hoy, deseo que reflexiones sobre esto y luego me pidas que te siga ayudando más adelante”.
 
De hecho, la primera cosa sobre la que se juzga al hombre es sobre su fe, porque la tristeza, el perseguirse a sí mismo, la angustia y la amargura son todas falta de fe. Ciertamente si creyéramos con fe completa que el Creador está siempre presente y oye nuestras plegarias, no sentiríamos ninguna tristeza, pereza o pesadez en nuestra plegaria y rezaríamos como se debe, prolongando nuestros ruegos pidiéndole al Creador que nos ayude en todas nuestras necesidades.
 
Porque tener fe significa “estar contento con lo suyo”, y como aprendimos, la fe es plegaria. Si el hombre no está contento con lo que tiene y no se ocupa de rezar, este es el primer juicio que se le hace. Por lo tanto, al hombre que no tiene alegría le está prohibido juzgar sus acciones o arrepentirse, porque en el estado en que está, sólo llegará a culparse, perseguirse y caerá en una terrible tristeza que lo llevará a dejar de creer que el Creador lo ama.
 
Todo el trabajo de este hombre debe ser sobre la alegría. Es decir, que debe buscar en sí mismo buenas calificaciones y concentrarse únicamente en la belleza y el bien que hay en él. Sólo entonces, cuando esté satisfecho consigo mismo y tenga buena disposición, podrá creer en el Creador. De por sí, su arrepentimiento será fácil, y podrá ocuparse en su examen de conciencia y confesar lo que debe, ya que cree que el Creador le ama, que es todopoderoso y Él fácilmente le ayudará a cambiar y rectificar lo que haga falta.
 
El gran peligro
 
Hay que saber que no existe nada que trae tantos estrictos Juicios sobre el hombre como la tristeza y la amargura. Como vemos en el Pentateuco en la sección de las reprimendas, que  todas  las  terribles  maldiciones  escritas  llegan  por  la falta de alegría, como está escrito (Deuteronomio 28:47): “Por no haber servido al Eterno, tu Di-s, con alegría y con regocijo de corazón”.
 
El reproche es aún más grande cuando el hombre cumple con la Ley Divina, pero evita la alegría que debe sentir al cumplir los Preceptos y el amor a Quien los ordenó, lo cual es una parte integral y muy importante del servicio al Creador; quien evita esta alegría merece ser castigado según lo que está escrito en el mencionado versículo.
 
El Creador es justo, Él se comporta con el hombre con misericordia, no con estricta justicia. Pero cuando el hombre está insatisfecho, demuestra que no cree que la Supervisión Divina sea justa y compasiva, cree que el Creador se comporta con él injustamente, sin rectitud y no con la verdad. Esto inmediatamente despierta el atributo del Juicio estricto que es celoso del honor del Creador, porque no existe una mayor profanación del Nombre de Di-s que esta.
 
Al Creador no le gusta ser deudor de nadie, por consiguiente, inmediatamente se abren y se examinan los libros de ese hombre para ver si son justos sus reclamos, y si en verdad no está siendo tratado correctamente. Por supuesto, se descubre la verdad, que él es el deudor, y que según sus méritos y sus deudas el Creador se portó con él hasta ahora muy lejos de lo que debía según Su Ley, con benevolencia y misericordia. Por lo tanto, el atributo del Juicio estricto demanda que se haga justicia con él.
 
Si ese hombre no se hubiera quejado y se hubiera sentido satisfecho con lo suyo, entonces no hubiera sido examinada la Misericordia del Creador para con él. Pero en su insatisfacción, su tristeza y amargura, supuestamente reclama juicio, y entonces el  atributo  del  Juicio  estricto  determina  que  sea  juzgado rigurosamente. Pobre del hombre con el cual el Creador se conduce según todo el rigor de la Ley, como está escrito (Salmos 143:2): “No entres en Juicio con Tu siervo, porque ante Ti ningún hombre viviente puede justificarse”.
 
 
Continuará…
 

(Extraído del libro "En el Jardín de la Fe" por Rabi Shalom Arush, Director de las Instituciones "Jut shel Jésed" – "Hilo de Bondad")





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  1 Comentarios del visitante:    Ver todos los comentarios  
  1.
  B"H,Rav,Shalom Arush,preciosissima ,bella,su aportacion,Todah Raba! (sólo tema)
Chayah Yashielah22/02/2014 0:38:06
     
 

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