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El Lugar: ¡La Sucá!    

El Lugar: ¡La Sucá!



“No encuentro mi lugar”. “Ese no soy yo”. “No logro adaptarme”. Lean estas expresiones y les garantizo que incluso si jamás en sus vidas las pronunciaron, igualmente van a sentir una incómoda sensació

 



“No encuentro mi lugar”. “Ese no soy yo”. “No logro adaptarme”. Lean estas expresiones y les garantizo que incluso si jamás en sus vidas las pronunciaron, igualmente van a sentir una incómoda sensación de opresión. 

“No encuentro mi lugar”. “Ese no soy yo”. “No logro adaptarme”.

Lean estas expresiones y les garantizo que incluso si jamás en sus vidas las pronunciaron, igualmente van a sentir una incómoda sensación de opresión.

La primera instancia en la que nos enfrentamos al concepto de conciencia espacial en la Torá es en el Libro de Génesis-Bereshit. En Rosh Hashaná se conmemora la creación del hombre y la mujer primigenios, que fueron el pináculo de la creación. Después, cuando Adán y Eva comen del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, y hacen que se produzca una calamitosa caída de su prístino estado de santidad, ambos traen la muerte al mundo. A partir de ahora, el cuerpo del hombre [mas no su alma] habría de descomponerse y morir como rectificación del pecado. ¿Cuál fue la consecuencia de este pecado? Que el hombre fue expulsado del Jardín del Edén, sufriendo así una pérdida de lugar, una pérdida del sublime apego a su Creador. La próxima vez que vemos a un hombre siendo forzado a irse de su “lugar” es cuando Caín mata a Abel. ¿Por qué? Porque la raíz espiritual del asesinato consiste en arrancar a una persona de su sitio, sacarlo de este mundo y del propósito espiritual que tenía aquí. ¿Y cuál fue el castigo de Caín?  Medida por medida, HaShem lo forzó a deambular, a perder su propio lugar físico en este mundo.

En hebreo, uno de los nombres de HaShem es HaMakom, El Lugar. Nuestros Sabios nos enseñan que este Nombre Sagrado nos revela que en realidad tenemos que percibir este mundo aparentemente desconectado, que aparentemente se rige por sus propias reglas, como el lugar de HaShem. Vivimos en el mundo de HaShem, no al revés. HaShem puede encontrarse en todas partes; tenemos continuo acceso a Él, dondequiera que estemos, tanto mental como físicamente, pero el momento más auspicioso de todos es precisamente ahora: en Sucot.
En la Sucá, habitamos dentro de la Presencia Divina, HaMakom, el lugar de HaShem. Es muy difícil acercarse todavía más que eso.

Parecería que el concepto de nuestro lugar en este mundo tiene que ver básicamente con nuestra conexión  -o falta de conexión-  con HaShem. Y entonces nuestra meta es cerrar la brecha que nos separa del Creador. La Sucá hace precisamente eso.

¿Y de qué manera esta introducción al concepto del lugar que hace la Torá se relaciona con nosotros en la vida cotidiana?

Vivimos en una época bastante traumática. Somos testigos de toda clase de sufrimientos incomprensibles, muchos de los cuales son inflingidos por seres humanos a otros seres humanos. Cada uno experimenta su propio sufrimiento físico y emocional en mayor o menor grado. Basándonos en lo que dijimos más arriba, se hace evidente que la raíz de todo esto radica en el hecho de estar fuera de lugar, viviendo la vida como si existiera como un ente separado de HaShem y no en Su lugar, que es simple y perfecto, y donde existe todo el verdadero bien.
El sufrimiento existencial  -en otras palabras, la sensación de insatisfacción, de no estar en paz conmigo mismo, de baja auto-estima, de no poder adaptarme a los demás, surgen más que nada de mi propia mente, de un sentido de desplazamiento dentro de nuestro propio ser. No sentimos el equilibrio, en el cual todas nuestras facultades de pensamiento están en paz las unas con las otras.

La verdadera felicidad es sentir que todas las facultades actúan en forma sincronizada, cuando sé que existo y me transformo en la persona que HaShem quiere que sea. Que estoy tomando mi materia prima, mi potencial, que Él me dio al momento de nacer, y creo un alma que Le resulta placentera a HaShem. Y allí es donde se encuentra la verdadera alegría: en la construcción de la personalidad a través del esfuerzo y el afán de la vida cotidiana, al poder negociar desafíos y saber que todos ellos provienen de HaShem y, por definición, tienen que llevar a algo bueno, aunque esto no siempre sea obvio.

Para el alma no hay nada peor que sentirse atrapada en un cuerpo que no vive con un sentido. HaShem nos creó como seres que tienen un propósito. Tenemos que tener una raison d’etre – una razón para vivir. Tanto si eres judío como si no, eres un ser humano con aspiraciones. Y no hay nada que te haga sentir mejor que saber que estás haciendo exactamente lo que viniste a hacer.

Por eso, en Sucot tenemos que tratar de volver a la raíz de la creación, la creación del Hombre y de la Mujer en su estado prístino de apego a HaShem- ¿y cómo hacemos esto? Redefiniendo quiénes queremos ser realmente y lo que HaShem quiere de nosotros. Tenemos que ser honestos con nosotros mismos respecto a nuestros rasgos negativos de carácter y lo que tenemos que cambiar pero también tenemos que ser positivos y conocer nuestros puntos buenos. ¿Les parece algo casi imposible de alcanzar? Empecemos por la Sucá, en que es tan fácil y tan deleitable encontrar a HaShem. ¿Que no tienen un deseo lo suficientemente fuerte para cambiar= Puede que tengan razón, pero mientras uno quiera genuinamente alcanzar ese nuevo deseo, esa nueva voluntad, solamente tiene que pedirle a HaShem que se la dé. Él es el Único que puede dársela.

Y con la ayuda de HaShem, ciertamente encontraremos el verdadero lugar donde tenemos que estar. ¡Feliz Sucot para todos!
 





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  1 Comentarios del visitante:    Ver todos los comentarios  
  1.
  El Lugar: La Suca!!
Josefina16/09/2013 20:02:20
     
 

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