30 Kislev 5782 / sábado, 04 de diciembre de 2021 | Parashá Semanal: Miketz
 
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El Midrash Dice -  Devarím    

El Midrash Dice - Devarím



Cuando Di-s le informó a Moshé que habría de morir, Moshé solicitó: "Por favor HaShem, permíteme repasar toda la Torá con el pueblo antes de mi fallecimiento...

 



Moshé reúne a su pueblo antes de morir

Cuando Di-s le informó a Moshé que habría de morir luego de la batalla con Midián, Moshé solicitó: "Por favor HaShem, permíteme repasar toda la Torá con el pueblo antes de mi fallecimiento. Deseo esclarecer cualquier duda que puedan tener y familiarizarlos con todos los detalles de las leyes de la Torá".
 
El Todopoderoso accedió al requerimiento de Moshé. El primero de Shvat de 2488, treinta y siete días antes de la muerte de Moshé, Di-s le dijo: Reúne al pueblo para repasar las mitzvot y para instruirlos en aquellas de las cuales aún no les has hablado. (Moshé mismo había aprendido todas las mitzvot de HaShem tanto en el Har Sinai como durante el primer año en el ohel moed).

Moshé consideró: Ciertamente debo reprender al pueblo a modo de introducción a mi discurso halájico. Solamente si logro inculcarles el temor a Di-s, van a cumplir las mitzvot correctamente. Sin embargo, Moshé dudo en hacerlo.
 
Mientras daban un paseo juntos, un estudiante y su maestro vieron en el piso algo pequeño que brillaba, ¡una perla!. El estudiante se agachó inmediatamente para levantarla, pero al instante sintió un fuerte ardor que le quemaba los dedos. La "perla" era en realidad una brasa encendida que había chamuscado su mano. En otra oportunidad, estaban caminando juntos y nuevamente el estudiante encontró un objeto que brillaba. Temeroso de quemarse nuevamente, se abstuvo de tocarlo. Pero su maestro le aconsejó: "Esta vez tómalo, es una piedra preciosa."
 
De igual modo, Moshé se había "quemado los dedos" cuando se enojó con el pueblo y lo reprendió en las aguas de Merivá: "¡Ahora escúchenme ustedes, rebeldes y tontos! En ese momento el Todopoderoso dispuso que Moshé muriera en el desierto. ¿Cómo podría ahora decir otro sermón de reprimenda?".
Sin embargo, HaShem despejó sus dudas: Esta vez Moshé - le aseguró - Te protegeré de todo daño. Moshé preparó una extensa exhortación y sintió que el momento oportuno de decirla había llegado porque:

1. Al ser conscientes de que el fallecimiento de Moshé era inminente, Bnei Israel serían más receptivos a sus palabras.

2. Moshé pensó: Antes de matar a los poderosos gigantes Sijón y Og y conquistar sus reinos, yo no podía reprender a Bnei Israel. Ellos habrían pensado: Moshé se da cuenta que no puede vencer a Sijón y a Og; por eso, usa nuestros pecados como pretexto para dejarnos morir en el desierto. Ahora que hemos vencido a estos reyes, los judíos seguramente reconocerán que los reprendo por su propio bien. Por lo tanto tomarán mi discurso a pecho.

3. Además, antes de conquistar a Sijón y a Og ni Moshé ni Bnei Israel estaban tranquilos. Por lo tanto, ni él podía decir ni ellos podían recibir un sermón de ese tipo.
 
Luego de concluir su sermón, Moshé comenzó a reveer y a enseñar las mitzvot de la Torá. Se las explicó a Bnei Israel no sólo en lashón hakodesh (hebreo) sino en las setenta lenguas básicas del mundo.
 
Unicamente un orador elocuente habría podido pronunciar un discurso que duró treinta y seis días - desde el primero de Shvat hasta el siete de Adar - traduciendo el Libro Devarim a setenta idiomas. Entonces ¿cómo pudo Moshé, conocido por ser pobre como orador ya que tenía un defecto en el habla, realizar dicha hazaña? ¿Acaso no reclamó Moshé al principio de su mandato: ¡No soy hombre de palabras! ¿Cómo Tú HaShem, me puedes enviar al palacio del Faraón? Sin embargo, según se desprende del Sefer Devarim, (el que Moshé transmitió a Bnei Israel en corto tiempo), ya no hubo más obstrucciones en su discurso. Se curó durante su estadía en el Har Sinai, cuando estudiaba Torá día y noche antes de recibir las segundas Tablas de la Ley. Se privó de comer y de dormir para alcanzar un elevado nivel espiritual. Di-s lo recompensó con revelaciones profundas y le curó su lengua. Luego Moshé pudo explicar la Torá con fluidez, y cuando enseñó el Libro Devarim, las palabras brotaban de sus labios ininterrumpidamente en un discurso elocuente.
 
Moshé anunció que cada uno de los judíos debía estar presente cuando pronunciara el sermón. El razonó: "Los ausentes podrían reprochar a los presentes: "¿Por qué guardaron silencio ante los comentarios punzantes de Moshé? Nosotros le hubiésemos retrucado con cuatro o cinco respuestas por cada una de sus acusaciones."" Por esta razón, Moshé exigió que todos sin excepción estuvieran presentes durante su explicación. El Todopoderoso amplificó la voz de Moshé de manera tal que pudiera ser escuchado por toda la comunidad.
 
Moshé interrumpe su discurso para dar una bendición
 
Mientras Moshé hablaba, toda la nación escuchaba en silencio, nadie lo contradecía ni emitía ninguna objeción. Por el contrario, todos los miembros de la comunidad aceptaban el incisivo reproche. Los judíos podrían haber protestado con todo derecho: "Moshé, nosotros no hemos cometido ninguno de los pecados que tú mencionas. Fueron nuestros padres los que los cometieron (antes de que naciéramos o mientras eramos niños pequeños)".
 
En realidad, el pecado de los espías, Koraj, y todos los otros que Moshé enumeró habían sido cometidos por la generación anterior, que había perecido en el desierto. Los integrantes de la generación que estaba por entrar a Eretz Israel eran tzadikim excepcionales, ya que se sentían avergonzados no sólo de sus propios pecados sino también de los de sus padres. Por eso, el Todopoderoso le dijo a Moshé: "Ellos se merecen una bendición por aceptar valerosamente tus reproches". Entonces, en medio de su sermón, después de comparar a Bnei Israel con las estrellas, Moshé los bendijo: "El Eterno, Di-s de vuestros padres os incremente mil veces más de los 600.000 que sois, con tzadikim (justos) de vuestra estatura moral, que aceptan una reprimenda silenciosamente". Los judíos le objetaron:" ¿Moshé, por qué reduces la bendición que el Todopoderoso otorgó a nuestros patriarcas? Les prometió multiplicar su simiente tal como las estrellas o como la arena, ambas infinitas. Entonces, ¿por qué pones un límite a la bendición Divina al proyectar multiplicar 600.000 por mil, en vez de dar un número infinito?".

-"No teman"- los confortó Moshe -"ésta fue mi propia bendición y tiene límites porque yo soy humano. Di-s también los bendecirá tal como prometió".
¿Qué ganaban los Judíos con la bendición de Moshé si ya tenían una bendición de HaShem mucho más amplia? La parábola siguiente nos aclara la respuesta:
 
Un comerciante que se disponía a viajar al exterior e iba a estar ausente de su casa por varios años, nombró un tutor para que se ocupara de sus asuntos ya que su hijo era aún menor de edad para manejarlos. -"No le des todavía a mi hijo acceso a mi fortuna"- instruyó al tutor. -"Temo que su juventud y su inexperiencia puedan hacer que la despilfarre".

Pasaron los años y como el padre no regresaba, el hijo un día le pidió al tutor: -"Ahora ya soy adulto, dame lo que me corresponde".
Inmediatamente el tutor emitió una serie de cheques que le permitirían al joven tener una suma considerable por semana.

Cuando el joven vio la cantidad, se desanimó. "¿No era que me correspondía mucho más?" - preguntó. "No te preocupes"- respondió el tutor, -"esto es dinero para tus gastos personales, una pequeña atención de parte mía. El dinero de tu padre debe permanecer todavía bajo mi tutela; cuando seas mayor de edad lo recibirás".
 
De la misma forma, Moshé le explicó a los judíos, -"Ustedes todavía no están listos para recibir la bendición de Abraham íntegramente (ya que dicha bendición depende de vuestro cumplimiento perfecto de la Torá y las mitzvot). Mientras tanto yo les otorgo mi propia bendición (que tendrá lugar aún antes del advenimiento del Mashiaj).

 
(Gentileza de www.tora.org.ar)




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