23 Kislev 5782 / sábado, 27 de noviembre de 2021 | Parashá Semanal: Vaieshev
 
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El Midrash Dice – Ki Tavó    

El Midrash Dice – Ki Tavó



Al cumplir con el Precepto de llevar los primeros frutos al Templo Sagrado, confirmamos nuestra creencia que la Tierra y su producción pertenecen al Creador...

 



Bikurim/La mitzva de llevar los primeros frutos al Beit Hamikdash (Sagrado Templo de Jerusalem)

Dejad que "el primero" lleve de lo primero, al primero, al primer lugar, ante el Primero de todo.
 
El Midrash significa: Dejad que el primero - el pueblo judío, de quien se dice, "Israel es la porción santificada de HaShem, la primicia de Sus frutos" (Irmiau 2:3) lleve de lo primero - frutos a los primeros - al kohen (sacerdote), quien es el primero y el más importante en el servicio del Beit Hamikdash al primer lugar - el Beit Hamikdash al Primero de todo - Di-s, de Quien se dice, "Yo, HaShem, soy el primero y el último, Yo soy El" (Ieshaiahu 41:4).
 
Al cumplir con la mitzva de bikurim, llevando los primeros frutos al Beit Hamikdash, confirmamos nuestra creencia que la Tierra y su producción pertenecen a Di-s, Quien es nuestro Amo. Expresamos gratitud por la abundancia que disfrutamos y demostramos que se nos otorgó la vida por Su providencia y preocupación por nosotros.
 
Preparativos para la Mitzva
 
Los primeros frutos son traídos de las siete especies por las cuales es famosa Eretz Israel - trigo, cebada, vid, higos, granadas, aceitunas y dátiles.
Cuando un propietario de tierras se da cuenta que el primer fruto de cualquiera de las especias anteriormente mencionadas comienza a madurar en su campo o huerta, ata un hilo alrededor del mismo para señalarlo como bikurim.

Espera que las diferentes especies de frutos hayan madurado plenamente para llevarlos todos juntos al Beit Hamikdash. Si cree que los primeros frutos perecerán antes de comenzar su viaje, los deberá conservar. Por ejemplo, convierte los higos frescos en higos secos y las uvas en pasas de uvas. Aunque la obligación es brindar un solo fruto de bikurim, cuanto más agrega mayor es la mitzva. Bikurim es aceptado por el kohen entre la festividad de Shavuot y la festividad de Januka en forma anual.
 
Los frutos deben ser llevados al Beit Hamikdash en un recipiente, como una canasta y es preferible que cada especie sea colocada por separado. Si todas deben ser colocadas en un solo contenedor, se procede de la siguiente manera: la cebada al final de todo, sobre la misma el trigo, luego las aceitunas, los dátiles, las granadas y finalmente los higos arriba de todo. Entre cada capa de fruta se coloca un divisor, como ser hojas y arriba de todo se lo rodea de racimos de uvas.
 
Cómo eran llevados a Jerusalén los bikurim
 
Las ciudades de Eretz Israel estaban agrupadas en distritos.
Los habitantes de cada ciudad en cada distrito se congregaban en un solo lugar para viajar juntos a Ierushalaim a llevar sus bikurim.
Una mitzva se eleva cuando es realizada por toda una congregación, porque "la gloria del Rey está en la multitud de personas".
 
Los viajeros descansaban en la noche a la intemperie (descartando así la posibilidad de convertirse en tame, impuros, pues si uno se aloja en una casa que contiene los restos de un fallecido, sus primeros frutos son considerados tame (impuros) y por lo tanto, no apropiados para ser llevados al Beit Hamikdash). En la mañana el lider anunciaba, "Arriba, vayamos a Tzion, a la Casa de Di-s". Un toro, que después sería ofrecido como sacrificio shlamim, caminaba delante de la procesión, sus cuernos cubiertos de oro y una corona de hojas de oliva decorando su cabeza.
Los viajeros recitaban (Tehilim 122:1), "Yo era feliz cuando me dijeron, "Vayamos a la Casa de HaShem"". Los flautistas ofrecían acompañamientos musicales hasta que la procesión llegaba a Ierushalaim. Los viajeros se detenían en los portones para arreglar y decorar sus bikurim, mientras avisaban de su llegada a la ciudad. Eran bienvenidos por un número de kohanim, leviim y tesoreros del Beit Hamikdash, quienes salían a saludarlos. Al ingresar a la ciudad de Ierushalaim los viajeros proclamaban (Tehilim 122:2), "Nuestros pies estaban parados en tus portones, Ierushalaim".
Los trabajadores de Ierushalim dejaban de trabajar, se ponían de pie y saludaban a los recien llegados, "Nuestros hermanos de tal o cual ciudad, bienvenidos". (Así honraban a quienes cumplían con la mitzva.)
Los flautistas seguían tocando y los viajeros recitando los versículos de Tehilim (salmos de David) hasta llegar al monte del Templo.
Allí, cada uno hasta el mismo rey colocaba su canasto sobre sus hombros y lo presentaba personalmente al kohen.
Cuando la procesión ingresaba en la azará (antesala del Beit Hamikdash) los leviim cantaban, "Te ensalzaré, oh HaShem, Tú me has levantado y no toleraste que mis enemigos se regocijaran por mí" (Tehilim 30:2).
Los viajeros habían agregado palomas y tórtolas a los costados de sus canastas y se las entregaban a los kohanim como sacrificio olah.
Con el canasto sobre su hombro, cada judío recitaba el versículo (26:3), "He manifestado hoy ante HaShem, tu Di-s, que he venido a la tierra que había prometido Di-s a nuestros patriarcas conceder a nosostros". Así reconoció que Di-s había cumplido con la promesa que hiciera a los patriarcas y que llevó una donación de bikurim al Beit Hamikdash de su parcela de la Tierra. Mientras el propietario sostenía el borde del canasto, el kohen colocaba sus manos debajo del mismo y juntos realizaban la ceremonia de ondular (tenufa).
 
Moshé resume: El objetivo de estudiar Torá es su cumplimiento. Promete que los judíos serán alabados por todas las naciones
 
Moshé había completado la revisión de la Torá y la enseñanza de las nuevas mitzvot.
Ahora exhortó a Bnei Israel, "Recibieron la Torá hace cuarenta años en Har Sinai, pero sus enseñanzas serán nuevas y frescas cada día como el primer día que las escucharon. La meta del estudio de la Torá es conocer la Voluntad de Di-s y cumplirla sinceramente (no mecánicamente).
"Ustedes proclaman la unicidad de Di-s con alabanza en forma diaria, "Shema Israel, oye Israel, HaShem, nuestro Di-s, HaShem es Uno"".
"A su vez, Di-s declara que ustedes son únicos también: "Y quien es como Tu pueblo, como Israel, nación única en la tierra"" (Shmuel II 7:23).24
"El les prometió en Matan Torá (entrega de la Torá) que ustedes serían Su nación preciada. Porque estudian Su Torá y son una nación santa, por ello serán reconocidas como supremas por encima de todas las naciones y ellas los alabarán".
 
La mitzva de inscribir la Torá sobre grandes piedras al ingresar a Eretz Israel
 
Por mandato de Di-s, Moshé colocó doce piedras colosales, que pesaban cuarenta sea cada una en la tierra de Moav sobre la margen oriental del Jordán. Allí inscribió la Torá en setenta idiomas diferentes.
Estas piedras sirven de monumentos por el convenio entre Klal Israel con HaShem.
Más aun, la Torá fue inscripta en setenta idiomas para brindarles a las naciones gentiles la oportunidad de aprenderla. Allí estaba escrito que Di-s amenazó destruir al pueblo de Eretz Canaan por practicar la idolatría y por sus actos malvados. Si hubieran tomado la inscripción en serio se habrían arrepentido y habrían cumplido las Siete Leyes de Noaj. Se les hubiera permitido permanecer en Eretz Israel (como guerei toshav, no judíos que observan las Leyes de Noaj y como súbditos de los Bnei Israel). Las siete naciones fueron así advertidas de reclamar a Di-s que fueran expulsadas sin darles previamente explicaciones.
En efecto, los gentiles habían enviado a sus escribas para copiar la Torá de dichas piedras, pero nunca mejoraron su conducta. Di-s los hará responsables en el futuro, el Gran Día del Juicio.
 
HaShem encargó a Moshé ordenar a los Bnei Israel para que coloquen otro juego de piedras en el futuro, bajo el liderazgo de Iehoshua:
"Cuando crucen el Jordán para ingresar a Eretz Israel, tomen doce piedras del lugar donde el agua se retiró para que los Bnei Israel crucen".
"Transportenlas hasta el Monte Eival, donde se pronunciarán las maldiciones (próximo capítulo)". "Construyan un altar con estas piedras sobre el Monte Eival, sobre el cual Bnei Israel ofrecerá sacrificios".
Ofrecer sacrificios sobre este altar alegrará los corazones de aquellas Tribus establecidas sobre el Monte Eival, porque las maldiciones fueron pronunciadas hacia ese monte.
HaShem siguió ordenando: "Inscribe la Torá en setenta idiomas sobre las piedras del altar, desarma el altar y lleva las piedras a Guilgal, tu primera estación en Eretz Israel, donde se establecerán en forma permanente".
¿Cuál era el propósito de colocar las rocas gigantescas, sobre las cuales la Torá fue escrita en cada idioma, en Guilgal, a la entrada de Eretz Israel?

1. Al igual que las piedras que Moshé colocó sobre la margen oriental del Jordán, éstas advertirían a los gentiles a aceptar las Leyes de Noaj en forma voluntaria también y les informarán que la furia de Di-s fue encendida como resultado de su idolatría y abominaciones.

2. Estas piedras sirven de recordatorio permanente a las generaciones futuras por el cruce del Jordán sobre tierra seca de sus ancestros. (La ubicación de las piedras en Guilgal era conocida en los tiempos de los tannaim, los Sabios que compilaron la Mishna).
Iehoshua erigió otro juego de doce piedras en el Jordán mismo para conmemorar el milagro.

3. Además, las piedras significaron que uno estaba a punto de ingresar a la tierra de la Torá. Así como los hogares judíos se distinguen por su mezuza sobre las jambas de sus puertas, así un monumento gigantesco en la frontera de Eretz Israel recordaba al viajero que el propósito de vivir allí es el de cuidar la Torá.HaShem ordenó revocar las piedras antes de comenzar la escritura para que las lluvias no borraran lo escrito.
 
 
(Con la amable autorización de www.tora.org.ar)




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